El banco te embarga la nómina por un préstamo impagado. Hacienda te retiene la devolución de la renta por cuotas de IVA atrasadas. La Seguridad Social te reclama las cuotas de autónomo que dejaste de pagar cuando cerraste el negocio. Tu ex te demanda porque no puedes pagar la totalidad de la pensión compensatoria. Una financiera te reclama el saldo de una tarjeta revolving. Y un fondo buitre te envía un monitorio por un microcrédito que pediste hace años y que ya ni recordabas. Seis acreedores distintos, seis problemas diferentes, seis frentes abiertos. Parece imposible de resolver. Pero no lo es: la ley contempla exactamente esta situación.
Un solo procedimiento ante un solo juez
La Ley de la Segunda Oportunidad no funciona deuda por deuda. Funciona como un procedimiento único que agrupa todas las deudas del deudor y las resuelve en una sola resolución judicial. Cuando presentas la solicitud de concurso ante el Tribunal de Instancia, todas tus deudas – privadas y públicas, grandes y pequeñas, antiguas y recientes – se integran en un único expediente. Un solo juez analiza tu situación completa y, si cumples los requisitos, dicta una sola resolución que las cancela todas (con las excepciones que la ley establece).
Esto es enormemente ventajoso comparado con la alternativa, que sería ir acreedor por acreedor: un juicio contra el banco, una reclamación ante Hacienda, una oposición al monitorio del fondo buitre, una negociación con la financiera… Cada uno de esos procesos implica tiempo, dinero y desgaste. El concurso de persona física los sustituye todos.
Qué deudas entran en el procedimiento
Entran todas las deudas privadas: préstamos personales, tarjetas de crédito, tarjetas revolving, líneas de crédito, microcréditos, avales que firmaste, deudas con proveedores, facturas impagadas y deudas con particulares. Todas estas se cancelan al 100% con la exoneración.
Entran las deudas públicas: cuotas de autónomo impagadas a la Seguridad Social, IVA e IRPF con Hacienda, IBI y tasas del Ayuntamiento. Se cancelan parcialmente según los límites legales (hasta 10.000 euros por cada acreedor público, más el 100% de recargos e intereses subordinados), que el Tribunal Supremo amplió significativamente en febrero de 2026. Lo explico en detalle en el artículo sobre las sentencias del Supremo y la deuda pública.
Lo que no entra son las pensiones de alimentos a favor de los hijos (siguen siendo exigibles), las deudas por responsabilidad civil derivada de delito, y las sanciones administrativas muy graves. Si tienes un hijo al que debes pensión, esa deuda se mantiene, pero al cancelar todas las demás, tu capacidad para cumplir con la pensión mejora drásticamente.
Desde el primer día, todos los acreedores se detienen
El efecto más inmediato y liberador del procedimiento es que, desde la admisión a trámite, se paralizan los embargos, no pueden iniciarse nuevas ejecuciones , y se suspende el devengo de intereses. Esto aplica a todos los acreedores a la vez. El banco deja de embargar tu nómina. Hacienda no puede practicar nuevas retenciones. El fondo buitre no puede ejecutar el monitorio. Las empresas de recobro pierden la base para llamarte. Todo se detiene simultáneamente.
El error más caro: pelear las deudas una a una
He visto personas que llevan años peleando deuda por deuda. Se oponen a un monitorio, negocian un aplazamiento con Hacienda, renegocian la tarjeta con el banco, piden un préstamo familiar para pagar la más urgente. Y mientras tanto, las demás deudas siguen creciendo. Es como tapar agujeros en un barco que se hunde: cuando tapas uno, aparecen tres más.
Si tu problema es de insolvencia generalizada (no puedes pagar el conjunto de tus deudas), la solución tiene que ser generalizada. Un solo procedimiento que lo resuelva todo de una vez. Puedes ver resultados concretos de procedimientos resueltos en Murcia en la página de casos reales.
Lo que necesitas es que alguien analice el cuadro completo: todas tus deudas, todos tus acreedores, tus ingresos y tu patrimonio. Si el procedimiento es viable, en un solo movimiento puedes resolver lo que llevas años intentando resolver pieza a pieza.
¿Tienes deudas con varios acreedores y no sabes por dónde empezar?
Un solo procedimiento puede resolverlo todo. Analizo tu situación completa y te digo si es viable.
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